Mi experiencia en la universidad

Los tiempos universitarios son de mucha experimentación para los alumnos. Entrar en la etapa adulta nos ofrece una libertad que no habíamos tenido hasta ese momento y es muy común que allí comience a desarrollarse mejor nuestra actividad sexual con compañeras, compañeros y, por qué no, profesores.

Tipos de experiencias sexuales que puedes tener en la universidad

En este artículo te relataremos algunas de las experiencias sexuales más divertidas y alocadas que se han tenido en la universidad, contadas por sus protagonistas.

1. Sexo con testigos dormidos

Estaba promediando mi carrera universitaria cuando en uno de los cursos conocí a una chica que realmente mi ha dado vuelta la cabeza.

Todas las clases la miraba y ella me miraba, le sonreía y ella me devolvía la sonrisa, la invitaba a salir cuando terminaba el curso y ella me sonreía y nunca me contestaba, hasta que me dijo que ella no quería salir a ninguna parte conmigo, sino que solamente quería tener sexo. En ese momento me volví absolutamente loco.

Pasaron algunas noches hasta que un día me mandó un mensaje diciéndome que vaya a su cuarto en su alojamiento universitario. Me sentí realmente en el aire y me preparé con todo lo que podía para ese momento, para acostarme con mi Escort Lujo en Barcelona.

Ya era tarde y me dirigí hasta el cuarto, en el que ella me había dicho que no toque la puerta, sino que le mande un mensaje.

Cuando me abrió, lo primero que me dijo es que estuviera en silencio, pues había dos compañeras de cuarto durmiendo. Al principio vi la situación como muy embarazosa, pero luego y al ver la sonrisa de ella me relajé y accedí a todo lo que me pedía.

Fuimos al cuarto, nos metimos en su cama, nos desnudamos y allí empezó la experiencia. Primero sexo oral de ella hacia mí, luego mío hacia ella, para luego terminar teniendo sexo sin tapujos y ¡Con dos mujeres al lado durmiendo!

Hasta el día de hoy no sé si esto fue real o ellas se habían puesto de acuerdo y hacerse las dormidas para mirarme, pero lo disfruté de todos modos.

2. “Olvidé sacarme el tampón”

Por más que tuviera el período, las chicas de la universidad salían a una fiesta importante en la que iba a estar el chico que me gustaba y nada me importó. Tomé algo para el dolor y salí a disfrutar de la noche.

Al principio el chico al que buscaba no aparecía entre tanta gente. No me importó y seguí bebiendo con mis amigas. Recuerdo haberme emborrachado realmente mucho y cuando ya estaba en un estado de borrachera increíble, apareció el muchacho para besarme y decirme que quería pasar la noche conmigo.

No recuerdo nada más que la llegada a mi cuarto, sexo desenfrenado y despertarme con una molestia aún peor a la que tenía el día anterior. Allí recién recordé que estaba en el período y que eso debería ser lo que me molestaba tanto en la vagina, es decir la mezcla entre el dolor y haber tenido sexo.

Pues olvidaba un detalle muy importante. Nunca me había sacado el tampón y nunca me di cuenta. Hablé con el chico de manera un tanto temerosa a los pocos días, para preguntarle qué había sentido él y me contó que en el momento de la penetración sentía algo raro en mi vagina, pero que la excitación hizo que continuara adelante.

Todo esto me lo contó con mi móvil en altavoz y un amigo y una compañera de cuarto escuchando y riéndose sin parar. Él no me quiso ofender, contándome que algo andaba mal y yo nunca me di cuenta de absolutamente nada. Una experiencia muy vergonzosa que hoy es divertida para contar”.

3. “¿Y si cambiamos?”

En plena algarabía de mi fiesta de graduación en la universidad, todo era posible. Tenía bien claro que esa noche la iba a terminar acompañada en la cama y bastó con ver a un chico que me dijo un par de palabras para querer intimar con él.

Con el paso de la noche, las copas siguieron pasando hasta quedar en un estado de borrachera realmente importante.

universitaria vestida de forma provocativa en la pizarra

Más tarde vino mi compañera de cuarto y el chico que estaba conmigo dijo que le podía avisar a un amigo, para ver si tenían buena onda entre ellos también. El chico llegó y a mí me gustó mucho más que el mío, pero seguimos la noche así.

Fuimos los cuatro a la habitación, empezamos a tener sexo cada una con el chico con el que habíamos estado durante toda la noche, hasta que nos dimos cuenta de que ninguna de las dos la estábamos pasando del todo bien y eso no se sentía bien. ¿Cómo no vamos a pasarla bien justo el día de nuestra graduación?

Fue mi compañera la que dio el primer signo, cuando fuimos juntas al baño y me dijo a mí que a ella le gustaba mucho más el chico con el que yo estaba en la cama que con el que ella estaba en la suya. Salimos ambas bien decididas, un poco por la confianza que nos daba el alcohol y otro poco por el deseo que sentíamos y les dijimos ¿Qué tal si cambiamos de parejas?

Ellos se miraron, hicieron un ademán de qué más da y a partir de entonces la noche cambió completamente, con sexo pleno para las dos. Una experiencia inolvidable”.

Estas son algunas de las alocadas experiencias sexuales que se viven en tiempos de la universidad.

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